Batman nº 18

Título: Como cazar un murciélago
Autor: Igor Rodtem
Portada: Jose Angel Pater
Publicado en: Agosto 2009

La caza del Hombre Murciélago ha comenzado. Despues del brutal ataque los villanos contra sus aliados, Batman se encuentra sólo luchando contra todas las adversidades. ¿Será capaz de sobrevivir a semejante acoso?
Hice una promesa ante la tumba de mis padres: librar a esta ciudad de la maldad que les quitó la vida. Soy Bruce Wayne, filántropo multimillonario. De noche, los criminales, esos cobardes y supersticiosos, me llaman...
Creado por Bob Kane



La diferencia entre un depredador y una presa, es que el primero se puede permitir un fallo”.
Jorge Wagensberg (científico y divulgador)

Nota del Editor: Este fan-fic es posterior a Batman y Robin Especial Imperio.


Los hechos


Lex Luthor, presidente de los EEUU ha decidido proclamar la guerra al resto del mundo, creando su propio Imperio a nivel global. Pero tiene un importante enemigo en casa: los superhéroes. Una reciente ley presidencial prohíbe cualquier actividad de los proclamados vigilantes o superhéroes, salvo aquellos a los que el propio Luthor autoriza.


Varios miembros de la bat-familia han sido recientemente atacados por algunos de estos “agentes especiales” de Luthor. El Joker dirigió a Killer Croc, KGBestia, Lady Shiva y Deadshot contra Robin, Batgirl y Cazadora, resultando muerta esta última a manos de Deadshot, quien acabaría abandonando a sus propios compañeros ante la locura del Joker. Los villanos dejaron a Robin y Batgirl malheridos, llegando Batman apenas a tiempo para salvarlos, y comenzaron un nuevo ataque, esta vez contra Barbara Gordon, alias Oráculo. Batman consiguió salvarla in extremis, pero el Joker, principal artífice de estos ataques, logró escapar.


Posteriormente, Batman recibió una amenaza del mismísimo Joker en la propia batcueva, algo posible gracias a los medios que le ha ofrecido Lex Luthor.

Ahora


Unos truenos retumban entre los callejones. Las balas rebotan por las desconchadas paredes sin alcanzar su objetivo y, cuando sus ecos se disipan, sólo se oyen unos rápidos pasos huyendo de los gritos de la policía. Una sombra se escabulle con rapidez y precisión, dando esquinazo definitivamente a sus perseguidores, mientras trepa por la desvencijada fachada de un sucio edificio. Cuando dicha sombra alcanza la azotea, se transforma en la figura oscura de un hombre murciélago. Su rostro se ilumina ligeramente por la silenciosa luz de la luna llena, tan sólo por un instante, reflejando una seria preocupación.


Ya casi me había olvidado de lo que es ser perseguido por la policía...


A sus pies, Batman escucha las voces de los desconcertados agentes de policía, sin saber dónde se oculta quien hace un momento tenían prácticamente acorralado. De fondo, las sirenas de policía, bomberos y ambulancias entonan una estridente canción, al son de un incendio cercano.


Una cosa es no contar con el apoyo del cuerpo de policía. Otra muy diferente es que se dediquen a cazarme...


Las sirenas se van apagando lentamente, a medida que también lo hace el fuego.


Perseguido por la policía. Otra vez. Como al principio...


Los callejones comienzan a despejarse y vuelve la tranquilidad, poco a poco. Batman decide irse de allí también.


Echo de menos a Jim Gordon, incluso cuando apenas colaborábamos juntos. Con el comisario Akins las cosas nunca han estado demasiado bien, pero al menos me dejaban actuar. Hasta ahora...


Batman se sienta en el asiento del piloto, dentro del batmóvil, continuando con sus propias reflexiones.


Ahora me persiguen. La policía viene a por mí directamente. Y los locos de Gotham tienen potestad para atacar a mi gente con total impunidad. Todo por culpa de Lex Luthor...


La luna llena termina de ocultarse tras las nubes y de nuevo reina la oscuridad absoluta.


Y el Joker. El Joker anda suelto por mi ciudad, actuando con total impunidad, al amparo de Luthor. Han matado a la Cazadora, y han dejado al borde de la muerte también a Robin y a Batgirl (1). De hecho, aún ni siquiera han recuperado la consciencia. Ni siquiera sé qué posibles secuelas pueden tener...


Batman enciende los focos del batmóvil y, frente a él, aparece una joven amordazada y maniatada. Su mirada refleja un pavor incontenible. Batman sale del batmóvil casi de forma automática y enseguida libera a la chica, cuya primera palabra tras librase de la mordaza es... ¡¡¡trampa!!!.


Batman se gira y frente a él, a varios metros de distancia, se encuentra una figura amenazante que le apunta con su brazo derecho alzado. Cuando Batman se percata de que se trata de Deadshot, éste ya ha disparado su arma sujeta al antebrazo...



Hace 42 minutos


El alcalde gothamita, David Hull, entró en el pretencioso club Iceberg II, abierto recientemente, tras el incendio que consumió a su elegante y fastuoso predecesor (2), y se dirigió directamente a la oficina del director. Sus guardaespaldas se quedaron en la puerta, esperando, mientras él pasó dentro. Allí, Oswald C. Cobblepot, alias el Pingüino, le estaba aguardando, fumando tranquilamente un cigarro colocado en el extremo de una larga boquilla.


—El Gran Hombre te está esperando –graznó el Pingüino, con una amplia aunque sucia sonrisa.
—Podría haber venido a verme al ayuntamiento –respondió el alcalde.
—Cada negocio tiene su propio lugar...


Hull entró entonces en uno de los reservados, a indicación de Cobblepot, quien hizo amago de entrar también; pero quien aguardaba en el interior se lo impidió. Esto no te incumbe, Cobblepot. La puerta se cerró, apagando un quejumbroso graznido del Pingüino, y una figura emergió de las sombras, lentamente... Una reluciente calva, una hambrienta sonrisa que mostraba unos dientes blancos y perfectos, una mirada inteligente y asesina...


—Gracias por acudir tan rápido, alcalde –dijo la impresionante figura.
—Señor presidente...
—Llámame Lex, por favor –Luthor hizo entonces un gesto al alcalde de Gotham, que tomó asiento rápidamente–. Tengo una agenda muy apretada, me temo, así que vayamos al grano.
—Batman...
—Por supuesto –Luthor dejó de sonreír–. Las actividades de vigilantes no registrados son ilegales, pero Batman sigue actuando impunemente en esta ciudad. Algunos de mis... agentes van tras él, pero necesito un mayor apoyo por parte de la policía de Gotham.
—El GCPD (3) tiene orden de detener a Batman o a cualquiera de sus pupilos en cuanto se topen con ellos –replicó el alcalde.
—No, David –le cortó Luthor, poniéndose en pie, amenazante–. Esa es una actitud pasiva. ¡Quiero proactividad! Quiero que todo aquel que lleve un uniforme en esta maldita ciudad vaya tras Batman. Quiero que todo el mundo se dedique a detenerlo, como si le fuera la vida en ello. ¡Ya mismo!
—Estaré encantado de dar esa orden, señor presidente –contestó David Hull, ansioso por colaborar con Luthor.
—Uno de mis agentes se quedará aquí con la misión específica de dar caza a Batman. Quiero que le se brinde todo el apoyo que necesite.
—Espero que no sea el Joker...
—El Joker anda algo... desbocado. Me temo que no es demasiado fiable –Luthor hizo entonces un nuevo gesto, permitiendo que entrara un nuevo invitado en el reservado–. Sin embargo, Desthstroke es un auténtico profesional.

Hace 23 minutos


El comisario Akins apenas se había sentado en su despacho de la comisaría central del GCPD, cuando llamaron insistentemente a la puerta. Cuando se abrió, apareció el alcalde Hull, con su habitual actitud fanfarrona.


—¿Alcalde? –preguntó Akins, sorprendido, mientras se levantaba–. No le esperaba...
—Órdenes presidenciales, comisario –contestó Hull, sin ni siquiera estrechar la mano que tendía Akins–. Acabo de hablar con el mismísimo presidente, cara a cara. Y me ha dado órdenes muy concretas para ti. Para el GCPD.
—¿Es lo que estoy pensando?


Hull asintió pesadamente mientras el comisario se limitó a resignarse y suspirar.


—Quiero que movilices a todo el departamento –le ordenó el alcalde–. A todos los agentes disponibles. Hay que cazar a un murciélago.


Lejos de allí, en Metropolis, un helicóptero se posó suavemente en la azotea del edificio de Lexcorp. Lex Luthor descendió rápidamente del mismo y, sin más dilación, se reunió con Zod, que esperaba ansiosamente.


—No sé por qué te complicas tanto con el tipo de Gotham –dijo Zod apresuradamente–. Yo podría acabar con él sin dificult...
—No –le interrumpió Luthor, secamente–. Ya tuviste tu ocasión (4). Ahora Batman ya te conoce. Está avisado y es más peligroso de lo que crees.
—Si quieres acabar con Batman, deja que me encargue yo –replicó nuevamente Zod, casi como un niño enrabietado por no conseguir lo que desea.
—A ti te necesito en otros campos de batalla –contestó Luthor, no obstante, sin perder la calma–. En cuanto a lo de matar a Batman, son muchos los que lo han intentado hasta el momento; obviamente, todos de manera infructuosa. Mi objetivo no es ese, sin embargo. Tengo un mundo que conquistar, y tan sólo necesito tener el control de la situación.


Zod le miró, mitad extrañado y mitad enfadado, sin estar seguro de comprender al cien por cien la mentalidad retorcida de Lex Luthor.


—Tienes, no. Tenemos... un mundo que conquistar –puntualizó Zod, con cierta ira en su tono.


—Claro –continuó Luthor, sin darle demasiada importancia–. En cuanto a Batman, ahora él y Gotham están bajo control. Ya no son un obstáculo para mi... nuestro objetivo.

>Hace 16 minutos


De repente, la batseñal comenzó a brillar en el cielo cubierto de Gotham. Batman acudió extrañado a la azotea del edificio central del GCPD, preparado para una posible trampa. Sin embargo, allí le esperaba el comisario Akins, que ordenó apagar la batseñal y les dejaran a solas.


—Supongo que ya sabes cómo están las cosas –comenzó diciendo Akins, ante el pesado silencio de Batman–. Luthor nos ha ordenado tu detención inmediata.
—Era de esperar –respondió Batman roncamente,
—No he usado la señal para tenderte una trampa. No he llegado a ese nivel. Sólo quería avisarte de la situación actual. Han cambiado las normas del juego y todos los jugadores debemos saberlo...
—Ve al grano, Akins –le interrumpió Batman–. No te van los juegos de palabras.
—La batseñal será retirada de inmediato –continuó el comisario–, los detectives de la Unidad de Grandes Crímenes tendrán como única misión dar contigo, y... que la ciudad me perdone, todos los agentes del GCPD irán desde ahora mismo en tu busca. Prioridad absoluta. Y con órdenes de disparar a matar.
—No sé si me estás avisando o amenazando...
—Eres libre de tomártelo como quieras.
—Es un paso atrás para Gotham –añadió Batman, sin alteraciones perceptibles en su tono de voz.
—Es la ley –replicó Akins, sin demasiada convicción, y con la voz temblorosa.
—No hacía falta que me avisaras.
—Pensé que... aunque yo no te lo deba, la ciudad sí.

Hace 15 minutos


—Y bien, Cobblepot... ¿dónde se puede encontrar a Batman cuando lo buscas? –le preguntó Deathstroke al Pingüino, dentro del club Iceberg.
—Cuarck –graznó Cobblepot, al oír el nombre de la mayor de sus pesadillas–. Parece que no te has enterado bien, amigo. Hace tiempo que estoy más interesado en evitarlo que en toparme con él.
—Pensaba que tendrías algunas fuentes fiables... –insistió el mercenario.
—Si quieres jugar a las preguntas, ¿por qué no hablas con el Acertijo?
—¿Tienes su... teléfono? –preguntó Deathstroke, y el Pingüino mostró la más amplia de sus sonrisas malévolas.
—Nygma es uno de mis clientes VIP... –respondió, mientras se ajustaba el monóculo a su ojo derecho–. Y ahora mismo se encuentra en el reservado número... 7, haciendo uno de sus trabajitos como investigador privado (5)...
—Te debo una, Cobblepot –contestó Deathstroke dirigiéndose hacia dicho reservado, riendo a carcajadas.
—Cuarck –graznó nuevamente Cobblepot–. Efectivamente, amigo. Me debes una.


Deathstroke no se molestó en llamar a la puerta del reservado, y entró una vez forzó la débil cerradura con una pequeña ganzúa. Para su decepción, se encontró con un Acertijo sentado ante una mesa repleta de papeles, documentos y fotos. Ante la inesperada entrada de Deathstroke, el Acertijo levantó el rostro, asustado, e intentó recoger sus cosas. El visitante alargó rápidamente un brazo y tomó una de las fotos.


—Eres patético, Nygma, ¿lo sabes? –le espetó al Acertijo, mirando con desdén la foto–. Ni siquiera es material pornográfico...
—Estoy trabajando, señor matón a sueldo –respondió Nygma, visiblemente indignado, mientras recuperaba la foto–. Estoy en plena investigación sobre un posible desfalco en...
—No me interesa, Acertijo –le interrumpió Deathstroke, colocando una de sus enormes y enguantadas manos sobre la boca de Nygma–. Me interesa Batman.
—¿Quién es Batman? –preguntó el Acertijo con cierto tono humorístico, una vez que el otro retiró su mano.
—Eso mismo te pregunto yo a ti.
—Lo siento, campeón –dijo Nygma, encogiéndose de hombros–. No juego a tu juego.
—Ah, claro –añadió Deathstroke en tono sarcástico–. Se me olvidaba que ahora estás intentando dejar atrás tu ridícula carrera criminal y pretendes labrarte un futuro como investigador privado... No me río porque me canso.


Como respuesta, el Acertijo le extendió una de sus tarjetas personales, donde figuraba su nombre y sus datos de contacto, coronados con un gigantesco signo de interrogación:


—Está bien, Nygma, hagámoslo a tu manera –dijo Deathstroke, finalmente, tras aceptar la tarjeta–. El Gobierno de los EEUU me faculta para contratarte con el objetivo de encontrar a Batman...
—Habría que hablar de mis honorarios...
—Oh... De ese tema se encarga Mr. Zsasz –respondió Deathstroke con malicia–. Deberías hablar con él...
—Ops...
—Y bien... ¿qué pasa con Batman?
—Si quieres que te sirva de ayuda, debes hacer la pregunta correcta... –reclamó el Acertijo, acariciándose el puente de la nariz con sus dedos pulgar e índice de la mano derecha, como si estuviera concentrándose.
—¿¡Dónde coño puedo encontrar a Batman!?
—Pues... donde se esté cometiendo un crimen...


Deathstroke observó al Acertijo, mientras reflexionaba sobre la respuesta. Se dio la vuelta, presto a marcharse de allí, pero al parecer, el Acertijo aún no había terminado su charada.


—¿No es curioso? –preguntó Nygma.


Deathstroke se giró, extrañado.


—¿No es curioso? –repitió Nygma. Deatshtroke levantó el brazo, apuntando al Acertijo con un potente arma de fuego.
—Creo que ya me estoy hartando de tus juegos –exclamó, impaciente–. Si tienes algo más que añadir, hazlo. Si no, cállate de una vez antes de que te vuele los sesos.
—¿Por qué Deathstroke y Deadshot buscan a Batman... pero sin embargo Batman busca al Joker? – preguntó Nygma, sin dejar de sonreír con picardía.
—Siempre sabes más que los demás, ¿verdad, Acertijo?
—Es mi trabajo.


Deathstroke bajó el arma. Se dio media vuelta y salió de allí, diciendo una última frase: Tengo una llamada que hacer.

Hace 8 minutos


Jim Gordon, antiguo comisario de policía de Gotham, acudió con preocupación al despacho del actual ocupante del cargo, Michael Akins. A pesar de estar retirado, Gordon mantenía un contacto directo con varios miembros del GCPD, y cualquier noticia que involucrase a la policía gothamita llegaba con celeridad a sus oídos.


—No le sigas el juego a Luthor –le recomendó Gordon al comisario, incluso antes de tomar asiento.
—Son órdenes –se limitó a responder Akins, sin apenas levantar la vista.
—Es un error. Gotham necesita a Batman.
—Hace tiempo que el GCPD no colabora con vigilantes fuera de la ley. Desde...
—Desde mi retirada –completó la frase Gordon—. Desde que tú eres comisario (6).
—Exacto –respondió Akins, ahora sí, imponiendo la autoridad que le ofrecía su cargo–. Me he negado a colaborar con Batman, pero tampoco he ido a por él. Nunca he aceptado ni aceptaré sus actos pero, por el bien de la ciudad, tampoco he ordenado su detención. Ahora... han cambiado las circunstancias.
—Tan sólo intentas engañarte a ti mismo –replicó Gordon, aunque consciente de que la decisión de Akins ya estaba desgraciadamente tomada.
—Tengo que pedirte que te vayas, Jim. Lo siento.
—Piénsatelo...
—No, Jim –respondió Akins una vez más–. Son órdenes del presidente, y no importa si estoy de acuerdo o no. No importa si quiero hacerlo o no. Son órdenes y he de cumplirlas. Ya hemos hecho un notificado oficial... Tengo que cazar al Murciélago. Tú... tú harías lo mismo en mi lugar.
—No –negó Gordon–. Yo dimitiría.


Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, Deathstroke se reunía con Deadshot. Ambos asesinos despiadados urdieron un rápido plan contra Batman.

Hace 4 minutos


La vieja fábrica Wein explotó en medio de la oscuridad de la noche. Llevaba tiempo abandonada, desde el terremoto que asoló Gotham City (7) tiempo atrás, y nunca habían vuelto a surgir planes para reformarla. Ahora ardía en llamas, con todo su esplendor. La policía acudió rauda, seguida por los bomberos y un par de ambulancias, creando un caos sonoro alrededor de las llamas. Y no menos rápido acudió Batman, presto a ayudar a las posibles víctimas. Intentó comprobar que en el interior de la fábrica no hubiera nadie, pero esto acabó por descubrir su posición a la policía, y las nuevas órdenes de Luthor entraron en acción, aún con no contar con el apoyo de todos los agentes. El objetivo era detener a Batman. Vivo o muerto.


No lejos de la fábrica, observando la escena desde un lugar seguro, con los brazos cruzados, estaban Deathstroke y Deadshot.


—Magnífica explosión –dijo éste último.
—Luthor proporciona un material de primera –explicó Deathstroke–. Ya hemos atraído a Batman. Ahora te toca a ti entrar en acción.


Le tendió un pequeño aparato, una especie de consola o GPS, con un punto brillante en una pantalla. Indicaba la posición del batmóvil. Cortesía de Luthor, por supuesto.

Ahora


El disparo de Deadshot se dirige al rostro de Batman. El asesino sabe que la indumentaria de su rival contiene blindaje de kevlar, por lo que apunta con precisión a la zona más vulnerable. Ha cogido a Batman por sorpresa, es una ocasión inmejorable e inigualable. Batman es suyo. Fácil. Muy fácil. Demasiado fácil... Batman reacciona con velocidad sobrehumana, alzando sus brazos y cruzándolos sobre ante su propio rostro. La bala rebota en uno de sus brazaletes, perdiéndose en la lejanía. El impacto es brutal, no obstante, y le deja el brazo dolorido y entumecido.


A la derecha de Batman, arrastrándose por el suelo, la chica, ya liberada, comienza a gritar histéricamente. Es incapaz de huir de allí, paralizada por el terror, y únicamente puede limitarse a gritar y llorar. Batman se agacha en cuestión de décimas de segundo y, con un breve gesto pulsa un tendón del cuello de la chica, dejándola apaciblemente inconsciente. Después la cubre con su capa, que con su blindaje la protegerá de posibles balas perdidas.


Antes de encarar de nuevo a Deadshot, Batman escucha el percutor del arma, y se lanza al suelo, girando a lo largo de unos metros. Deadshot dispara a discreción. Ha perdido el factor sorpresa, pero sigue siendo un tirador excepcional. Sin embargo, Batman parece haber cogido las riendas de la situación. Corre hacia un lateral y, cuando Deadshot intenta anticiparse a sus movimientos, realiza un quiebro en zig-zag, avanzando estratégicamente hacia su rival. Cuando éste quiere darse cuenta, Batman ya se le ha echado encima, sin recibir un solo impacto, y le agarra fuertemente por el brazo, quebrándole a la vez el arma y los huesos del antebrazo. Deadshot aúlla por el dolor, pero Batman le sujeta con violencia por el cuello.


—Eres un maldito asesino, Lawton (8) –le espeta Batman a su debilitado rival. Deadshot apenas es capaz de balbucear–. Vas a pagar por la muerte de la Cazadora...


Batman le suelta una serie de fuertes puñetazos, que dejan inconsciente a Deadshot. Éste cae al suelo, sin sentido, mientras Batman intenta controlar su furia.


Luthor dando rienda suelta a sus locos sueños de grandeza, la policía persiguiéndole de nuevo en Gotham, el asesinato de la Cazadora a manos de Deadshot, el Joker atacando salvajemente a su gente... Batman intenta controla su ira, pero no le resulta nada fácil, desde luego. Cierra sus puños con fuerza, los músculos de sus brazos en tensión. Aprieta los dientes, casi haciéndolos rechinar.


Ya ha vencido a Deadshot. Ahora le toca el Joker... pero antes...


A unos metros de Batman, Deathstroke hace crujir los huesos de sus manos.


—Parece que nos toca pelearnos –dice.
—No te busco a ti, Deathstroke.
—¿Aunque haya sido yo el culpable del incendio?
—Ya pagarás por tus crímenes –responde Batman–. Ahora busco al Joker. Tengo unas deudas que saldar con él.
—El Joker trabaja para Luthor –replica Deathstroke, acercándose a Batman, con ganas de pelea, y adoptando una postura de combate–. Igual que yo.


Deathstroke lanza velozmente su puño derecho, que Batman desvía con el dorso de su mano izquierda.


—El Joker es su propio amo y señor –replica Batman, mientras lanza a su vez un puñetazo a su rival–. Por mucho que pretenda controlarlo Luthor.
—Quizás por eso estoy yo aquí...


Deathstroke esquiva el puño de Batman con una voltereta hacia atrás. Después salta, girando en el aire y lanzando una patada voladora a Batman, que se agacha y lanza a su vez una patada a ras de suelo. Deathstroke se desequilibra y cae, pero rota sobre sí mismo, apoyándose en el suelo con las manos y recupera el equilibrio. Suelta un rápido puñetazo al costado izquierdo de Batman alcanzando, esta vez sí, su objetivo.


Entonces, ambos contendientes comienzan a repartirse golpes mutuamente. Deathstroke le propina un rodillazo en el estómago... Batman le responde con un gancho de izquierda en la mandíbula, con una posterior patada en el pecho... Los dos se emplean a fondo, usando diferentes técnicas de combate y artes marciales, rozando casi la perfección en la ejecución de sus movimientos... En un momento dado, tras varios minutos de feroz e intenso combate, ambos hombres se sujetan entre sí por los hombros, cual luchadores sobre un ring, con sus fuerzas igualadas.


—Podemos luchar todo el tiempo que quieras –le dice Batman, mientras forcejean en esa posición–. Minutos, horas, días...
—Tengo tiempo...
—Te equivocas –replica Batman–. Tenemos poco tiempo. Luthor pretende apoderarse de todo el planeta. Y tiene prisa. Lleva toda la vida esperando, planeándolo, buscando la manera de conseguirlo... pero ahora está pisando el acelerador. Está desquiciado, y desatado.
—¿Acaso temes que pueda vencerte, Murciélago?
—No importa el resultado de esta batalla –responde Batman, mientras ambos, quizás de forma instintiva, comienzan a aflojar la presa–. Da igual quién resulte vencedor. Al final, los dos habremos perdido. Más tarde o más temprano, el único vencedor será Luthor.


Ambos combatientes se separan observándose, sin ser conscientes del dolor de sus propios cuerpos por los golpes recibidos uno del otro.


—Luthor persigue ahora a sus enemigos –continúa Batman–. Cuando acabe con ellos, sus actuales aliados serán sus nuevos rivales... Ahora va a por mí. Mañana irá a por ti.
—He firmado un contrato –replica Deathstroke–. Y yo cumplo mis contratos.
—Cualquier contrato firmado por Luthor no tiene ninguna validez.
—Mi firma sí vale.
—Nada más firmar ese contrato, Luthor ya lo ha rescindido. Ahora eres una herramienta en su poder. Pronto serás su objetivo.


Batman permanece de pie, observando a su enemigo, que se desprende de la máscara, dejando ver el rostro de Slade Wilson, curtido en mil batallas. Se rasca la canosa perilla, en actitud reflexiva mientras su único ojo sano no pierde de vista a Batman.


—Supongo que quedamos en tablas –dice finalmente.
—Es la decisión correcta –contesta Batman–. Ahora hay cosas más importantes en juego que tú y que yo.
—Sabes que volveremos a vernos.
—Y tú ya sabes dónde encontrarme –replica Batman–. Estaré esperándote. Y si tú no vienes a por mí, seré yo quien te busque.


Deathstroke se marcha de allí, pensativo. Batman le ha hecho dudar de Luthor. Hasta ahora le había seguido el juego, porque le convenía, pero Batman no está exento de razón. Luthor es demasiado poderoso y no es de fiar. De momento continuará a su lado, pero en estado de total alerta. Si Luthor cae, Deathstroke continuará su propio camino, como siempre ha hecho. Si Luthor acaba triunfando, no le dará opción a traicionarle.

Epílogo


Batman se queda de pie, exhausto tras el duro combate con Deathstroke. Pero no es su dolorido cuerpo lo que le preocupa, sino su cabeza, que no para de darle vueltas a lo mismo. Acaba de soltarle un bonito discurso a Deathstroke. Le ha hecho ver más allá de lo que tiene ante los ojos. Sin embargo, es el propio Batman al que le cuesta seguir sus propios consejos. Su habitual calma y sangre fría parece haberse esfumado, y en su lugar se han instalado la ira y la sed de venganza. En su mente, la única imagen que aparece es un Joker por fin aniquilado...




FIN


Igor Rodtem
(30-05-2008)
igor_rodtem@hotmail.com


Referencias:
(1) Ocurrió en Batman & Robin especial Imperio (Action Tales).
(2) Ocurrió en Batman # 15 (Action Tales).
(3) GCPD: Departamento de Policía de Gotham City.
(4) Ocurrió en Superman # 14 (Action Tales).
(5) Lo del Acertijo como investigador privado, abandonando (al menos aparentemente) su actividad criminal, lo ha introducido recientemente el guionista Paul Dini en su actual etapa en la serie Detective Comics.
(6) Jim Gordon dimitió de su puesto de comisario de policía tras un atentado que casi le cuesta la vida (en la saga Agente Herido). Su puesto lo ocupó Michael Akins, quien no es demasiado partidario de la presencia de Batman en Gotham City. La colaboración entre ambos estaba siendo escasa y puntual.
(7) Ocurrió en las sagas Cataclismo y Tierra de Nadie.
(8) El verdadero nombre de Deadshot es Floyd Lawton.

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  1. Reseña del 20 de abril de 2010 (Batman #17-18):

    Estos son los dos números de esta serie ligados al evento DC "Imperio", que para más señas, se sitúan antes y después del número especial "Batman y Robin" escrito por Jose Luis Miranda.

    Y bueno, ciertamente se trata de dos números muy bien escritos, como suele ser norma en esta serie y autor, con gran sentido del ritmo y una perfecta caracterización de personajes, ya se trate del protagonista, o sea Batman, o de personajes invitados como Nightwing (en el #17) o secundarios como el Comisario Akins (en el #18).

    Me ha gustado especialmente la forma en que Igor intercala la escena "televisiva" con la de Batman y Nightwing en el #17, al principio sólo de forma complementaria, para finalmente conseguir una sola. Por otra parte, también me ha parecido interesante el asunto de trasladar a los Outsiders a la Batcueva, aunque no tengo muy claro si con la marcha de Raúl, y aquella serie en suspenso, esta idea va a seguir adelante.

    Lo único que no me ha gustado de este par de números ha sido su conclusión, en ambos casos. Tanto el desenlace con Mister Frío como, sobre todo, la conversación con Deathstroke, me han parecido un poco "anticlimáticos"; en el primer caso, por resolverse demasiado rápido, y sin una acción contundente que redondeara un número por lo demás perfecto; en el segundo caso, porque a pesar de que el autor se esfuerza en hacer creíble esa conversación entre Batman y Deathstroke, no he conseguido aceptar que el villano pueda reaccionar como reacciona. Pero bueno, es muy posible que esto último sea muy subjetivo, y que otro lector no se quede con la misma impresión que yo al llegar a ese punto.

    En cualquier caso, espero que Igor nos ofrezca pronto más episodios de su Batman en la nueva serie DC-AT dedicada al Hombre Murciélago, porque ciertamente se le echa de menos

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