Superwoman nº 08

Título: Bocados de realidad (prologo)
Autor: Imanol Amado
Portada: Albonia
Publicado en: Abril 2006

¡¡Supergirl nunca más!! La serie cambia de título con el inicio de una nueva vida e identidad para Linda Danvers

Su nombre es Linda Danvers y a pesar de no tener lazos de sangre con el hombre de acero, se ha ganado el derecho de llamarse 
 El cielo era de color azul celeste, el sol brillaba en todo su esplendor y la sensación de la brisa golpeando suavemente su rostro era sencillamente incomparable. Supergirl sonrió, izó sus brazos queriendo abrazar aquel hermoso día y se dejó caer en picado desde una altura de mil metros hacia la transitada quinta avenida de Nueva York. Cerró sus ojos y se concentró, le encantaba el cosquilleo que sentía en su estomago, la aceleración de su pulso y el modo en que su corazón golpeaba su pecho. Roberta Ford se sentía viva, se sentía especial y se juró que haría lo que fuera necesario para conservar ese sentimiento, jamás dejaría que nadie se lo arrebatara.

El suelo se acercaba a una velocidad endemoniada, Supergirl abrió sus ojos, dibujó en el aire un semicírculo con sus brazos y su cuerpo comenzó a virar y a enderezarse, evitando estrellarse contra el pavimento.

-         ¡Yiaaaaajuuuu! – Gritó extasiada.

 La adrenalina se extendió por todo su cuerpo, volaba a escasos metros del suelo cruzando la popular avenida mientras los neoyorquinos la admiraban y aplaudían con fuerza. Se elevó de nuevo y se dirigió hacia el lujoso hotel donde su agente, Mark Ferrer, le había reservado un lujoso ático. Roberta pensaba que era lo menos que podía hacer por ella para compensar el fiasco de los premios MTV. Mark se había equivocado por completo al enfocar la campaña de publicidad y el disco de Roberta, a pesar del fulminante éxito en las listas de ventas, no había logrado llevarse las estatuillas más preciadas.

Utilizando su supervelocidad, entró por la ventana del ático sin ser vista. Pulsó un botón del mando a distancia que controlaba todas las funciones de la suite y las cortinas se cerraron automáticamente. Quería un poco de intimidad antes de reunirse con su agente. Se desnudó y tomó una copa de “Dom Perignon”. Sin duda, lo peor de tener una identidad secreta era que tenía que lavar su uniforme ella misma. Pensó que tenía que reflexionar en serio sobre el tema, ¿Qué sentido tenía ocultar al mundo que ella era Supergirl? Había demostrado lo fácil que resultaba convivir con la fama: Supermodelo, estrella del pop, actriz de renombre y según la revista “Cosmopolitan”, objeto de deseo del ochenta por ciento de los americanos varones entre los doce y sesenta años... ¿Qué sería diferente cuando el mundo supiera su secreto? Probablemente, triplicaría la venta de discos y acapararía (más aún) las portadas de las revistas de moda.

En el aspecto positivo, podría dar el salto definitivo para realizar una idea que llevaba cavilando unos meses, pretendía poner en marcha toda una línea de juguetes y figuras de acción con la marca “Supergirl”, además de poner su logo en cualquier producto imaginable. Eso sí, pensaba donar el 10% de los beneficios obtenidos a diversas organizaciones no gubernamentales.

Roberta entró en el baño y quedó complacida al observar que el jacuzzi estaba preparado justo a la hora que había indicado. Estaba obteniendo un trato exquisito por parte del personal de hotel, sobretodo de Swen, el joven sueco que ejercía como botones jefe. Pensó que quizás le pagaría la propina en “carne”... Y acto seguido se le escapo una pequeña risita divertida. Aunque flirteara con otros hombres, para Roberta no eran importantes, su corazón pertenecía a un único hombre: Su prometido Brad. Es cierto que Brad era bastante mayor que ella pero no había ningún problema legal desde que Roberta había sido declarada “mayor de edad” por un tribunal y había conseguido la emancipación legal de sus padres.

Brad era diferente, formaban la pareja de moda y sabía que medio mundo la envidiaba por las continuas atenciones y el amor que le procesaba. La boda sería en primavera, iría toda la gente importante del país y las revistas del corazón ya estaban preparando toda su artillería pesada para cubrir el evento de la década. Roberta decidió que mantendría su apellido de soltera, no creía que “Roberta Pitt” tuviera mucho gancho comercial... Además, tenía que dar ejemplo a millones de chicas en todo el mundo que la admiraban y la consideraban un modelo a seguir.

Con nada más en mente que su futura vida en común con Brad, Roberta terminó de darse su baño relajante, secarse y arreglarse el pelo, maquillarse y estrenar un nuevo y carísimo modelito del diseñador parisino más famoso de los últimos años. Puntual como siempre, Mark Ferrer, golpeó suavemente la puerta.

-         ¿Puedo entrar cariño? – Preguntó su agente desde fuera de la suite.

-         Ajá... Ya estoy lista... Sólo me faltan los zapatos. – Contestó Roberta.

Mark abrió la puerta y entró en la habitación, llevaba un horroroso esmoquin morado.

-         ¡Oh! ¡Divina! Oh dios mío, estás para mojar pan cariño. – Dijo Mark

Roberta sonrió, a pesar de ser grandes amigos, no podía evitar considerar gracioso el amaneramiento de su agente.

-         Gracias Mark... ¿Sabes si al final podrá venir Brad?

-         No, ángel mío, su agente me ha llamado y ha dicho que va estar ocupado, ocupado. Un lío. Sabes cómo son esas cosas ¿Verdad? No te digo nada más.

-         Bueno... La verdad es que por una parte me alegro, Brad es un tanto soso en los eventos sociales y a mí me encanta bailar, no soportaría que me tuviera sentada en la mesa durante toda la fiesta.

-         Ah, no mi baby, tu tienes que bailar, tienes que ser el centro de atención... ¿Oíste? Recuerda que Spielberg va a asistir... ¡Spielberg! ¿Puedes creértelo? Y todavía no tiene actriz principal para su nueva super producción... Así que ya sabes chica, tienes que poner toda la carne en el asador.

-         No te preocupes Mark, ya sabes que soy de las que consiguen todo lo que quieren... [1]



Linda, vistiendo aún un pijama cubierto de pequeños corazoncitos y una bata azul, bajó a desayunar a la cocina. Su padre ya estaba terminando y se preparaba para iniciar una nueva jornada. Su madre, estaba cocinando sus famosos huevos revueltos.

-         Buenos días... – Dijo Linda besando a sus padres. – Mmmm... Todo tiene un aspecto delicioso.

-         Buenos días cariño. – Le dijo su madre. - ¿Te apetecen huevos?

-         Sí por favor... Y si quedan, un par de tostadas con mantequilla. – Linda miró a su padre. - ¿Ya te vas papá?

-         Si... Quiero llegar temprano a la comisaría [2] , tengo mucho papeleo por culpa de cierta guapa superheroina que detuvo anoche a Black Manta... – Fred se acercó a su hija y la besó en la frente. – Estoy orgulloso de ti. 

-         Gracias papá...

Sylvia sirvió el desayuno y se sentó frente a su hija, Fred besó a su esposa y se puso su chaqueta.

-         Pasad un buen día... Os quiero. – Dijo saliendo de la casa.

-         Cuídate Cariño. – Le contestó Sylvia.

-         ¡Besos! – Dijo Linda mientras hacía un gesto con sus labios.

Las dos mujeres se habían quedado solas en la cocina y como estaba siendo habitual en los últimos días, aprovechaban para charlar y ponerse al día.

-         ¿Wally sigue durmiendo? – Preguntó Linda.

-         Si, aún  es temprano para él, normalmente se despierta para las 8:30. ¿Quieres zumo?

-         No gracias...

-         ¿Has hablado ya con el director del Instituto?

-         Sí... Pero a pesar de que le hace falta un profesor de arte, no quiere contratarme. No puedo culparle, la última vez dejé el empleo sin decir nada y desaparecí durante dos años...

-         No fue culpa tuya cariño... ¿Y si Supergirl hablara a tu favor?

-         Mamá... Sabes que no puedo hacer eso.

-         ¿Por qué no? No sería aprovecharte... No vas a perjudicar a nadie y estoy segura de que eres una profesora excelente. Te fuiste, si... Pero salvaste el mundo, el universo... Date un respiro, hija. – Sylvia hizo una pausa dramática. - Este mundo te debe ese empleo.

-         Sabes que las cosas no funcionan así, mamá. Vestir la “S” es una gran responsabilidad.

Sylvia sabía que Linda no cambiaría de opinión, en parte, por eso se sentía tan orgullosa de ella. No todo el mundo podía ser un superhéroe, comprendía que eso requería algo más que un vistoso traje y unos poderes sobrenaturales.

-         ¿Qué piensas hacer? – Preguntó al fin.

-         Bueno, hace sólo unos días que he vuelto así que no voy a desesperar en el primer revés... Ya me saldrá algún empleo, algo que me permita ahorrar un poco para alquilar un pequeño apartamento. Quiero volver a la escultura.

-         Eso está muy bien cariño... Por cierto, ¿Qué tal la cena de anoche con Mattie y Cutter?

-         Tres horas de pedir disculpas continuamente... – Dijo Linda irónicamente.

-         ¿Les contaste todo?

-         Si... Mi amistad con Mattie va a necesitar un poco de trabajo pero el esfuerzo merece la pena. Cutter en cambio, ya se ha ofrecido para su antiguo puesto de agente de relaciones públicas de Supergirl. ¿Sabías que había vuelto al Leesburg Tribune?

-         Si... Sus artículos son muy populares en la ciudad... Parece que le volvieron a admitir debido a su pasada relación con Supergirl.

-         Eso ha sonado muy mal, mamá... No mantuve ninguna “relación” con Cutter, ¿La gente cree eso?

-         No pongas esa cara cariño, claro que la gente sabe que no tuviste una relación sentimental con Cutter, me refería a su “relación laboral” contigo.

-         Uf, menos mal.

-         Aunque ya que lo mencionas, no te vendría mal un hombre en tu vida...

-         Mamaaaaaa.

-         Vale, vale. Ya me callo.

-         ¿Me pasas el periódico?

Linda tenía intención de darle un vistazo rápido a las noticias principales del día e introducirse de lleno en las ofertas de empleo... Pero algo había llamado su atención en la primera página.

“El alcalde de Leesburg, Thomas Davidson, ultima los detalles del día de Supergirl”.

-         ¿Sabías algo de esto mamá?

-         Sí... Lo he leído antes, toda la ciudad está implicada en los preparativos... Va a ser toda una fiesta de bienvenida.

-         No estoy segura de sentirme cómoda con todas estas atenciones.

-         ¿Quieres mi consejo?

-         Por supuesto. – Contestó Linda.

-         Disfruta mientras dure.

Linda regaló a su madre una amplia sonrisa... Pensó que no le faltaba razón, después de todo, antes disfrutaba mucho siendo Supergirl y no había razón alguna para no volver a hacerlo.

-         Llamaré a Cutter para planear mi aparición pública...

-         Estás tomando la decisión correcta.

-         Gracias mamá... ¿Sabes? Últimamente le estoy dando vueltas a la posibilidad de cambiar mi nombre a Superwoman. – Dijo Linda mientras jugueteaba untando la mantequilla en una tostada. – Ya sé que no suena tan bien como “Supergirl” pero tampoco quiero dar una imagen de eterna adolescente. No hay nada de malo en envejecer y madurar ¿Verdad? Ni siquiera para un superhéroe.

-         No, no lo hay...

-         ¿Te parece bien?

-         Claro que sí cariño... Ahora, si sólo alargaras un poco esa falda que llevas...

-         Mamaaaaa...




Despacho Oval. La Casablanca, Washington DC.

Lex Luthor se encontraba de pie en su oficina, mirar a través de la ventana le aclaraba las ideas y le permitía concentrarse mejor en su mundo interior y en la planificación de sus asuntos.

-         Caballo D5. Jaque Mate. – Dijo sin variar la expresión de su rostro.

-         Jaque Mate correcto señor Luthor. Gracias por jugar. ¿Desea repetir? – Le contestó una sensual voz femenina.

-         No. Cierra la sesión, Susan. – Ordenó.

-         Sesión cerrada. Programa acabado. Que tenga un buen día señor Luthor.

Susan era la voz de la inteligencia artificial que controlaba el programa de ajedrez más avanzado del mundo, cortesía tecnológica de Thanagar.

-         Señor presidente... – Dijo Ron mientras entraba al despacho.

-         ¿Alguna novedad? – Preguntó Luthor.

-         Está confirmado señor, Supergirl ha vuelto a Leesburg.

-         ¿Se trata de la misma “Supergirl”? – Preguntó Luthor.

-         Definitivamente, señor. Es ella.

-         Bien.

-         Señor... ¿Puedo preguntar cuál es su interés en esa mujer?

El rostro de Luthor se endureció y envió una mirada asesina a su lacayo. Ron se arrepintió de sus palabras justo en el momento en que habían salido de su boca. Tragó saliva y trató de suavizar la situación.

-         Quiero decir... ¿Cuáles son sus órdenes al respecto?

-         Sigan vigilándola.

-         Sí señor.

-         Mae [3] y yo tenemos ciertos asuntos pendientes pero me temo que van a tener que esperar... Por el momento. Keystone City requiere ahora toda mi atención [4] .



El día de Superwoman (nombre convenientemente cambiado después de que Linda hiciera pública su decisión) estaba transcurriendo con total normalidad: Los festejos, las actividades infantiles, las barracas... El buen humor y la felicidad habían inundado Leesburg  y desde las primeras horas de la mañana, la participación en todos los actos estaba siendo masiva. 

-         Ok, todo está preparado. – Dijo Cutter. – Ahora sólo falta que el alcalde termine con su interminable discurso auto-propagandístico.

-         Estoy un poco nerviosa. – Dijo Linda. – Apenas he dormido hoy...

-         ¿Y eso?

-         He pasado por muchas cosas y parece estúpido que me sienta nerviosa por una pequeña aparición pública... pero la verdad es que tengo miedo de que me juzguen.

-         Tonterías, Leesburg te adora.

-         Sé que esta rueda de prensa ha sido idea mía pero...

-         Ha sido una gran idea, créeme... Aunque no sé porque has decidido celebrarla en la sala de prensa del ayuntamiento.

-         Motivos de seguridad, Cutter. Recuerda que cada vez que Supergirl aparece en un acto público, éste es interrumpido por lacayos de Apokolips o demonios sedientos de venganza. No podía arriesgarme a poner a tantos miles de personas en peligro. Aquí no hay más que unas doscientas personas, si las cosas se ponen feas, controlaré mejor la situación.

-         Nuevo nombre, nueva reputación...

-         Ojalá… Pero ya sabes, si algo sucediera, te necesito para que evacues a la gente por las salidas de emergencia.

-         De acuerdo, de acuerdo... Tú sal ahí fuera y déjales pasmados ¿Ok?

En la sala de prensa no había demasiados periodistas, casi todos los presentes eran ciudadanos llanos de la ciudad, Linda lo había querido así. Las entradas al evento se habían sorteado y eran intransferibles para evitar reventas. El alcalde Davidson terminaba ya con su presentación mientras que la gente hacía rato que no le prestaba atención, estaban demasiado ocupados afilando sus cámaras digitales para inmortalizar la primera aparición pública de Superwoman. 

-         ... La mujer del año todos los años, la mujer que ha salvado esta ciudad incontables veces, la que nos inspira a dar lo mejor que hay en todos nosotros...

-         Ya es la hora – Dijo Cutter.

-         ¿Tengo el pelo bien? – Preguntó Linda. – Ok, el traje está recién lavado y planchado, estoy estupenda y todo va a salir a la perfección. –  Dijo Linda tratando de auto-convencerse.

-         ¿Te has puesto bragas limpias?

-         ¡Cutter!

-         Qué es broma joder, estás maravillosa.

-         ... Nuestra hija predilecta, nuestra amiga... ¡SUPERWOMAN!

-         Imagínatelos desnudos. – Dijo Cutter justo antes de empujar a Linda hacia el estrado de la sala de prensa. – Dicen que eso ayuda.

-         Justo la imagen que necesitaba, muchísimas gracias. – Respondió Linda con sarcasmo.

-         Estoy aquí para ayudar…

La sala de prensa estalló en aplausos, la gente se levantó de sus asientos y parecían no cansarse de silbar y de aplaudir con fuerza. Linda no pudo evitar emocionarse, su popularidad había aumentado muchísimo desde su desaparición. A causa del continuo bombardeo de flashes apenas podía abrir los ojos y se acercó al micrófono casi a ciegas. Estrechó la mano del alcalde Davidson y éste, tras posar junto a ella con una falsa sonrisa, desapareció del estrado.

-         Después de esto, pelear con el Dr. Luz va a ser pan comido… - Dijo Linda, tratando de romper el hielo.

La audiencia respondió con una sonora carcajada y la intensidad de las fotos empezó a disminuir paulatinamente. Su aparición estaba siendo retransmitida por la televisión local, radio e Internet. Miles de personas se habían juntado en el parque municipal donde se había instalado una pantalla gigante. Leesburg no había reparado en gastos en el día de su protectora. Cutter tomó el asiento que le correspondía como enviado del Leesburg Tribune [5] y Linda se sintió mucho más aliviada al saber que su amigo estaba allí.

-         Buenas tardes a todos… - No dejaba de mirar al techo de reojo, tenía la extraña sensación de que algún supervillano hortera lo atravesaría exigiendo venganza. – No soy muy buena oradora y puede que lo que tenga que decir suene poco original pero… Estoy feliz de estar en casa otra vez y sobretodo, profundamente agradecida por el recibimiento de la ciudad y por el cariño que me estáis mostrando. No olvidaré este día nunca.

Hizo una ligera pausa y los aplausos empezaron a sonar de nuevo.

-         Sólo espero estar a la altura de las expectativas de esta gran ciudad y bueno, ya os he dicho que no soy una gran oradora ¿Verdad? – Las carcajadas volvieron a inundar el recinto. – Sin más preámbulos, creo que es mejor que empecemos con las preguntas…

De repente, se alzaron muchos brazos intentando captar la atención de Linda, afortunadamente, una moderadora seleccionaría a los periodistas y a los ciudadanos para que preguntaran de manera ordenada.

-         Me llamo Elayne Baker, ¿Es usted la misma “Supergirl” que vino por primera vez a la ciudad? Gracias.

-         Elayne… Si. Soy la misma persona. Sé que resulta confuso que mi aspecto físico haya cambiado, de todas formas, no es algo “anormal” en el mundo de los superhéroes, seguro que conoce más de un caso parecido por la prensa…

-         ¿Es cierto que es usted un ángel? – Preguntó un señor obeso desde las filas de atrás.

-         Esa es una pregunta complicada – Dijo Linda a la vez que seleccionaba mentalmente las palabras adecuadas para simplificar al máximo todo aquel embrollo. – Fui el ángel terrenal del fuego.

-         ¿Ya no lo es? – Insistió el mismo ciudadano. - ¿Conoció usted a dios?

-         Mi parte angelical estaba destinada a “caer”, por lo tanto… No, ya no soy un ángel. En cuanto a su pregunta sobre Dios, conocí a alguien que decía serlo.

-         ¿Y lo era de verdad? – Volvió a la carga.

-         He pensado mucho en ello en los últimos dos años y he llegado a una conclusión… Se trata de una cuestión de fe, por tanto, la pregunta es… ¿Lo cree usted?

-         ¿Por qué dejó la ciudad? – Dijo una mujer de mediana edad levantándose de su asiento y sin respetar el turno de otra persona.

Linda tardó unos segundos en responder, sabía que aquella pregunta tenía que llegar, había estado ensayándola toda la noche.

-         Había pasado por mucho y necesitaba tomarme un tiempo para reflexionar. Espero que algún día me perdonéis por ello.

-         ¿Cuántos años tiene? ¿Es ya mayor para llamarse “Supergirl”? – Preguntó un adolescente sin mucho tacto.

-         Oye chaval… Apuesto a que no tienes agallas de hacerle esa pregunta a Power Girl.

Se escucharon  risas y carcajadas en toda la sala y el adolescente se sentó avergonzado.

-         Ahora en serio… Simplemente creo que es hora de una nueva etapa en mi vida.

-         ¿Tiene novio? – Preguntó un niño de apenas diez años.

-         No en este momento...  - Salió del paso Linda.

-         ¿Es cierto que es usted la hermana de Supermán? – Preguntó una reportera de un periódico sensacionalista.

-         No es cierto… ¿Quién dice eso?, ¿Hay alguien en este planeta que no sepa que Supermán es el último superviviente de Kryptón?

Linda se encontraba menos tensa a cada momento, las preguntas no estaban siendo demasiado comprometedoras y la rueda de prensa se estaba convirtiendo en una charla informal con la gente de Leesburg, lo cual hizo que la sesión de preguntas y respuestas durara casi una hora más de lo previsto. A nadie le pareció importarle y la imagen transmitida por Superwoman era inmejorable.

Lo importante era que su día había transcurrido sin incidentes, las calles de la ciudad se habían llenado de alegría y buen humor, la organización había sido excelente y Linda no había defraudado a nadie. Aquella noche, cuando se duchó y se acostó, tenía una sonrisa de oreja a oreja dibujada en su cara, las cosas empezaban a salirle bien por fin.

Una verdadera lástima pero aquella paz y la sensación de seguridad que invadían Leesburg no iban a durar mucho.

Continuará



NOTA DEL AUTOR: Como podéis comprobar, a partir de este número, la colección cambia de cabecera y pasa a llamarse “Superwoman”. Es algo que quería hacer desde el primer número pero Raúl (Editor de la línea DC en AT), acertadamente, sugirió iniciar la colección como “Supergirl” porque era un nombre “más reconocible” y cambiarlo más adelante si era necesario.


Gracias por vuestra paciencia y hasta el número que viene...


-Imanol.


REFERENCIAS
[1] ¿Confuso /sa? Perfecto, esa era precisamente mi intención.

[2] Fred es Detective del cuerpo de policía de Leesburg.

[3] Mae es el diminutivo de Matrix, la anterior Supergirl cuyo cuerpo se convirtió en uno con el de Linda Danvers. Luthor mantenía una relación personal con Matrix, hasta que ésta descubrió que Luthor pretendía crear un ejercito de clones a partir de sus células.

[4] ¿Intrigado? Te recomiendo que leas Flash #3 para saber más.

[5] Periódico en el que trabaja Cutter Sharp.

1 comentario :

  1. Reseña del 5 de Mayo de 2006:

    Estrenando cabecera, tenemos este mes un nuevo número de esta serie escrita por Imanol, y siguiendo en su línea, es de lectura obligada.

    La escena que abre la historia, y que parece ser el prólogo de la saga que dará comienzo a partir del número 9, logra atraparte desde las primeras frases, sumergiéndote en un mundo diferente y repleto de incognitas que te hace esperar el comienzo de la próxima "Bocados de Realidad" con muchas ganas. Y esa Supergirl, superheroína y estrella del mundo del espectáculo al mismo tiempo, resulta realmente interesante.

    En el el resto de la historia, sobresale la capacidad que tiene Imanol para caracterizar a sus personajes: Linda, sus padres y amigos, incluso Lex Luthor en una breve aparición... Todos y cada uno de ellos tienen su propia voz, e interaccionan entre ellos con unos diálogos perfectamente creíbles, que son de quitarse el sombrero.

    Pienso que la serie ha empezado estupendamente su nueva andadura como Superwoman, y además estoy seguro de que lo mejor está por venir.

    ¡Hay que leerla!

    La portada dibujada por Albonia es una ilustración del personaje correcta, pero que está aún por colorear. A ver cómo luce terminada...

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