Aquaman nº04

Título: La Corona de la Soberanía (II)
Autor: Guillermo Moreno
Portada: Angel Legna
Publicado en: Febrero 2015

Poderosos enemigos se concentran en las fronteras del reino de Atlantis y su rey no esta disponible para protegerlo... ¡Ha llegado la hora de Mera!!
El mar es mi madre y mi padre. Asi que no importa dónde vaya en él pues estoy en mi hogar. Soy el rey de los siete mares. Esa es mi herencia. Esa es mi responsabilidad.  Yo soy
Creado por Mort Weisinger y Paul Norris

Resumen de lo publicado: Aquaman y el Amo del Océano han comenzado su viaje en busca de la Corona de la Sobernía, una antigua reliquia atlante que será necesaria para detener a la amenaza vatizinada por la diosa Anfititre. Mientras tanto, fuerzas hostiles comienzan a asediar las fronteras de Atlantis, obligando a la reina Mera a tomar cartas en el asunto.

Mar de los Sargazos. Frontera con el Reino de Atlantis.

La decisión de ir a la guerra no es una que se tome a la ligera, ni siquiera en un reino como Atlantis. A pesar de ello, Mera mantuvo al ejército en estado de alerta, en cuestión de días la logística estaba al tiro; solo faltaba una cosa: convencer a los nobles.

La sola idea de las deliberación le daban nauseas a la reina, tantas quejas, tanto peros… tanta hipocresía; pero así era la política. Pero tuvo suerte, los ataques de monstruos se intensificaron, los nobles comprendieron que debía hacerse algo, y con cierta renuencia dieron el visto bueno.

Así pues el ejército de aquel reino emprendió la marcha, con el Capitán Rodunn al frente y a su diestra la Reina Mera, quien vestía la armadura dorada y verde del rey. El hombre de armas se encontraba asombrado de la capacidad de su reina para comportarse a la altura, y de cómo estaba había resultado mejor soldado que mucho de los nobles que también habían optado por acompañarles.

El viaje, hasta las fronteras con el mar de los sargazos había tomado unos cuantos días, habrían sido más, de no ser por lo sumergibles que llevaron consigo. En poco tiempo encontraron una ubicación idónea, en menos de esa fracción armaron un campamento y al cabo de un rato ya tenían conocimiento de la ubicación y la cantidad de sus enemigos.

—Estos auratis han tomado esteroides— alcanzó a decir el capitán cuando pudo verles con sus propios ojos—. Algo no me huele bien aquí.

—Coincido contigo— alcanzó a decir una estoica Mera, y muchos nobles en el consejo ratificaron la afirmación, cual focas.

—Rodearemos la fortaleza, en un movimiento de pinzas— continuó el capitán— y usted, su majestad ira por el centro con todas sus fuerzas.

—No me parece correcto— alcanzó a decir un noble— que la rei…

—Todo lo contrario, me parece muy bien— le atajo ella— ¿No cubrirás el flanco superior?

—De eso se encargan los sumergibles, mi señora— Mera sonrió.

—el resto de las fuerzas se mantendrán en la retaguardia, como tropas de refresco.

—Bien, estoy de acuerdo con el plan— dijo la pelirroja— manos a las obras.


Skartaris

En un apacible lago en el mundo de Skartaris se alzaba una gigantesca Torre de Marfil. Aquel objeto parecía un albo colmillo que desafiaba con abrirle el vientre a la celeste bóveda y derramar todo su contenido; aquello era lo que pasaba por la mente de Travis Morgan, mejor conocido como Warlord, mientras que la observaba desde la orilla del mentado lago.

Hacia un buen rato, Aquaman acompañado de su odioso hermano, habían partido por las aguas hasta aquel punto. Arthur había dicho que si tardaban más de un día en volver que abandonasen esa zona, no valdría la pena seguir esperando. Travis y Machiste se habían limitado a asentir, sabían que aquel mundo era riesgoso, pero en otro tiempo habrían insistido en acompañar a los héroes.

A medida que pasaron las horas, la paciencia del consagrado campeón de Skartaris fue menguando, y el deseo de aventura pudo más que el llamado a la calma, pero no más que la palabra empeñada. Incapaz de romper sus votos, el héroe dejo libre a su molesto niño interno.

—Se fueron hace mucho

—Ten paciencia, Travis.

—Deberíamos irnos, o al menos acercarnos a donde están.

— ¿Te está molestando la calma?

—Sí, tanto silencio no augura nada bueno. Además esa torre de marfil en el medio de este lago es ominosa.

—A mi me parece hermosa.

—Vamos, Machiste, ¡Hermano! ¿Qué paso?

—Disfruta el momento de paz— replicó el aludido.

De repente, se escuchó un chapoteo en el agua, como cuando alguien arroja una piedra.

— ¿Qué fue eso?

—Tu arrojando piedras en el agua— replicó el guerrero de obsidiana que se encontraba recostado de un árbol con tratando de tomar una siesta.

—Nada que ver— replicó Travis Morgan. Machiste levantó la vista con renuencia y descubrió que su compañero de andanza se encontraba a su lado. Unos cuantos metros, en la orilla, divisaron a anciano arrojando lo que parecían ser huevos escarlatas al agua.

— ¡Eyy! Señor ¿Qué cree que está haciendo? ¿Acaso no sabe que no es bueno molestar las aguas?

El anciano volteó dándole un susto a los avezados guerreros; sus ojos eran totalmente oscuros. Su boca estaba llena de colmillos y les sonreía con malevolencia.

—Tendrás la acción por la que estabas rogando, hijo— les replicó con una voz gangosa—. Cortesía de mi señor—. El lago comenzó a burbujear mientras se tornaba rojo. Con asombro observaron como unas extrañas crestas cortaban las aguas.

—Los langostinos— masculló Morgan, el anciano asintió y de un salto se elevó por los aires; para luego realizar un clavado en el lago—. Así es como surgieron los langostinos de la nada.

—Morgan— comenzó Machiste llamado la atención de su compañero, mientras se aproximaba a sus adversario—. Tenemos trabajo que hacer.

El aludido miró a donde le señalaba su amigo, ya en la orilla del lago había una ingente cantidad de hombres langostas. El rubio guerrero sonrió y desenvaino su espada.

—Así me gusta pasar mis días— replicó mientras se ponía en marcha.



Mar de los Sargazos. Frontera con el Reino de Atlantis.

Mera se encontraba de pie frente a sus tropas, su ceño estaba fruncido mientras observaba como el Capitán realizaba su movimiento. Los auratis habían sido tomado por sorpresas, claro ejemplo de que la estrategia era buena, pero no por ello sencilla.

—Esto es la guerra— masculló la Reina por lo bajo. Mera de Atlantis era la esposa de un intrépido rey y de un gran aventurero en el mundo de la superficie. Había tenido una vida interesante, movida y dramática como la de cualquiera. Había perdido seres extremadamente queridos, había visto monstruos y seres excepcionales, pero aun así, aquellas escena le encogían el corazón, tanto que casi no vio la señal de ataque—. ¡A la carga!— gritó con fuerza y con tridente en manos se lanzó a por su enemigo. Las tropas la siguieron sin rechistar.


Rodunn escaló con facilidad la muralla, una vez en ella un fornido aurati, arremetió contra él. Con facilidad eludió la lanzada y tomando el arma con su mano derecha jaló con fuerza siguiendo el vector que esta tenia, dando como resultado un adversario desarmado. Sin mediar palabra, lanzó un golpe destrozando la garganta del monstruo. La sangre lo inundó todo, y antes de que el cadáver tocase, si quiera, el suelo del muro, otro aurati ocupo el lugar del caído.

—Eso, venid a mí, invasores— os traigo un presente: la muerte.

El capitán avanzó sin mediar palabra, su espada hablaba por él. Los cadáveres de los auratis comenzaron a abundar, las criaturas flotaban alrededor de las tropas de Atlantis.

—Son imponentes estos bichos— le escuchó decir a un soldado— pero lo que les sobra en fealdad, les falta en habilidad.

El capitán no pudo hacer nada más que sonreír y seguir adelante, la moral de sus tropas se mantenía intacto. Guiado por aquella sensación avanzó hasta que el retumbar de una explosión llamó su atención. La reina tuvo éxito al asaltar la puerta principal, que estallaba lanzando esquirlas por todos lados. Una vez abierto el boquete, las tropas de Atlantis avanzaron hacia el centro de la fortaleza.

Al cabo de un momento, el capitán observó, como una columna de auratis, nadaba con todas sus fuerzas hacia la única vía de escape: la superficie. Pero lo que sucedió después también le alegró. Las naves atlantes desde las alturas dispararon una andanada de arpones que sesgo la vida de sus adversarios.

—Todo ha resultado muy fácil— se dijo, aquello le molestaba de verdad.


— ¡Dioses! Esto ha sido sencillo— dijo Mera una vez que entraba por la puerta principal, ahora vuelta añicos, y observaba como sus hombres daban cuenta de los auratis defensores. Levantó la vista y se percató de la labor de los navíos. Todo estaba saliendo a pedir de boca ¿Por qué sentía una incomodidad tan grande?

De repente el suelo comenzó a vibrar y los auratis se detuvieron en seco; sin importarles su vida. Acto seguido elevaron un extraño cantico. Hubo un destello que cegó durante unos segundos a la Reina; mientras la vibración se intensificaba. Mera perdió el equilibrio, casi suelta el tridente, y cayó al suelo. Uno de los soldados, sin temor, pero movido por la reverencia tomo a su reina por las axila y la puso de pie.

—Mi señora, será mejor que salgamos de aquí— dijo y la Señora de los Xebels sintió el temor en la voz del guerrero.

—Nada de eso— replicó liberándose del agarrare—. Mantengan la posición.

Cuando el destello cedió Mera pudo ver la causa del temor en la voz del soldado. Allí en medio del patio, como surgida del lecho marino, estaba una gigantesca serpiente marina. Esta atacó a uno de los navíos, con un movimiento tan rápido que estos no pudieron reaccionar a tiempo. El golpe partió el dos a la potente arma.

— ¡Qué demonios!— exclamó.

—Mi señora…

—Preparad la artillería— ordenó sin dudarlo— disparad con todo cuando os ordene.

—Pero…

—Dadme todo el tiempo que pueda, soldado.

—Si

— ¿Si qué?

—Sí, señora.


—Los nobles se retiran, mi capitán.

— ¡Malditos cobardes!— exclamó— mantengan sus posiciones, que no quede ningún aurati en pie— rápidamente señalo a algunos de sus hombres— ustedes, proteged a la reina. El resto venga conmigo.

Las ordenes del capitán fueron cumplidas a la cabalidad, se dirigía el, a gran velocidad, hacia la base de la criatura. ¿Su intención? Dar cuenta de ella en un punto vulnerable. Pero se detuvo en seco cuando observó como una andanada de torpedos impactaban en el torso de la criatura. Cuando miró la zona de origen, provenían del punto donde se encontraba la reina.

Mera se hallaba en una especie de trance. El áureo tridente se encontraba clavado frente a ella. Sus tenia los brazos extendidos hacia la criatura, le recordó a los críos cuando te solicitan que los tomes en brazos, sus manos estaban crispadas y sus ojos brillaban con fuerza. Sintió mucho miedo, pero sobre todo, mucho respeto.

—Le daré tiempo, su majestad— dijo— vamos hombres, a la carga o ¿Acaso queréis vivir para siempre?

La jugada de la reina al parecer fue entendida también por los comandantes de los navíos, quienes rápidamente maniobraron para evitar a la bestia, pero a la par dispararon unas cuantas cargas de profundidad. El impacto aturdió a la criatura y pulverizó a los cadáveres, auratis y atlantes que aun flotaban a esa altura. Aquel bicho no sabía a que atacar.

Skartaris

La espada de Travis Morgan, conocido en todo Skartaris como Warlord, cantaba una alegre y temible canción. Un ritmo que marcaba el paso de la compleja danza que Machiste y él estaban realizando junto a los hombres langosta. Aquel era un espectáculo, que por una parte era, digno de verse y por otro lado, era la mar de patentico, esto se debía a que sus adversarios peleaban como lo que eran: bestias sin mentes.

Al cabo de un rato la pila de cadáveres era muy grande, pero para su asombro seguían saliendo más del cuerpo acuífero.

— ¿Estos malditos no se cansan?

— ¿te estás quejando?

—No

—Tú eras el que deseaba acción.

—Sí, no lo niego, pero…

— ¿Pero qué?

—Esto se ha vuelto aburrido.

—Tienes razón, Travis Morgan—respondió Machiste, mientras destrozaba un cráneo con el arma adherida a su brazo y con una daga sesgaba la vida de otro.

— ¿Nos replegamos?

—Sería conveniente buscar una mejor locación— replicó el guerrero de obsidiana.

—Sea— agregó Travis quien realizó un barrido con su arma, llevándose por el medio a varias langostas y haciendo retroceder a aquellas que aun estaban en la orilla. Aprovecho ese momento para que Machiste corriera hacia el bosquecillo que tenían detrás, por suerte las criaturas no los habían rodeado del todo. Una vez que su amigo llego al borde de la arboleda, el hombre hizo acopio de toda su entereza y busco refugio en el verdor del bosque. Allí podrían luchar con comodidad.


Mar de los Sargazos. Frontera con el Reino de Atlantis.

Si se encontrara en la superficie los aullidos de la serpiente marina se habrían oído a kilómetros; pero aquel monstruo se encontraba en el fondo del mar, allí el sonido viajaban con mayor celeridad. Los lamentos de furia y dolor abrumaron al Capitán, quien asombrado, junto a sus hombres se detuvieron, para observar el despliegue de poder de su Soberana.

Un chorro de burbujas comenzó a rodear a la criatura. Esta al parecer sabía lo que le ocurriría, pero la reina fue previsora. Sendas cadenas hechas de agua, muy densa, fijaron a la criatura al suelo del cual emergió. Las burbujas sugirieron su labor hasta que envolvieron al ser por completo y comenzaron a elevarse hacia la superficie. Los navíos, se alejaron de ella. Rodunn pudo sentir como la temperatura a su alrededor se elevaba.

— ¿La está hirviendo?— alcanzó a pensar el hombre, pero luego lo descartó, aquel monstruo seguro era capaz de resistir mucho calor. Si no era eso ¿Qué estaba pensando la Reina?

La respuesta le llego a Rodunn a la mente, cuando la columna comenzó a girar a gran velocidad.

—Despejad el área— grito con todas sus fuerzas, sus hombres obedecieron sin rechistar, en el rostro de algunos había indicio de que habían comprendido la intención de su señora.

La columna giro cada vez más rápido, y los aullidos de dolor de la bestia dejaron de oírse. La pilastra comenzó a ensancharse y Rodunn sintió un gran escalofrió.

—La esta sofocando

La reina había hecho girar el agua tan rápido alrededor de la criatura, que a la larga había generado el efecto embudo. La serpiente se encontraba en ese embudo, uno que lo exponía al exterior a medida que se ensanchaba. Rodunn pudo imaginar a la criatura golpeando, sin éxito, los muros de aquel cuerpo acuático. Al parecer no fue el único, los auratis comprendieron la situación y salieron disparados en todas direcciones.

Durante unos cuantos minutos la reina se mantuvo en la misma posición, hasta que se detuvo. Lanzó un suspiro y perdió la conciencia. Sin mediar palabra el Capitán fue a por su señora. Mientras el remolino se iba calmando dejando al descubierto un gigantesco cadáver flotando, y a un grupo de soldados anonadados, asustados, quienes no entendían del todo que habían ganado. En sus mente solo habría una frase que se repetía, una y otra vez: Esos seres tan poderosos son los que nos gobierna.


Skartaris

Las langostas resultaron ser tan tontas como Travis esperaba. Sin mediar palabra o reflexionar de forma alguna, las criaturas se internaron en la floresta, donde el sendero y el espacio entre los arboles le facilitaron todo a aquel par de bribones.

—La última— dijo Travis mientras decapitaba a otro monstruo.

—Todo se facilita cuando se usa el ingenio— ponderó Machiste—Espero que aprendas algo de esto.

— ¡Oye!

—Si, como has escuchado— la expresión en el rostro del hombre de obsidiana era verdaderamente severa, tanto que le causó un escalofrió al curtido guerrero. —espero que aprendas a mantener la boca cerrada o, al menos, tener cuidado con lo que deseas.

—En este momento deseo dos cosas…

—No lo digas

—Un baño caliente y un buen tazón de sopa.

— ¡Dioses!— replicó Machiste— lo que me faltaba, lloverá sopa hirviendo.

—Vamos hermano, no seas tan pesimista— dijo mientras caminaba hacia el lago— ¿Machiste, crees que estas langosta den buen caldo?

—Travis Morgan

—Solo preguntaba.

—Tenemos que buscar una forma de avisarle a tu amigo Orin lo que está pasando.

—No sé me ocurre nada, al menos no ahora— Travis se sentó en el suelo después de lanzar un sonoro suspiro— Me queda el consuelo de que al menos evitamos que lo emboscaran. Esperemos que ese Nereo no sea un hueso duro de roer.

—Deberíamos buscar una bruja en las cercanías.

— ¿Sabes de alguna por aquí?

—No, pero podríamos intentarlo.

—Me gusta esa idea— Travis se puso inmediatamente de pie— andando, seguro hay un pueblo cerca donde nos puedan ayudar.


Continuara….

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5 comentarios :

  1. Genial señor Guillermo te atrapa la historia y te sumerge en las profundidades...me ha encantado !!! Gracias !!!

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    1. Muchas Gracias. Me alegra leer estos comentarios

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  2. Segunda parte de la saga "La corona de la soberanía", en la que Guillermo Moreno nos cuela un número de Aquaman sin Aquaman, tan hábilmente que consigue que no echemos en falta al rubio soberano de Atlantis durante todo el episodio :)

    Un número en el que la tensión y la acción se alternan de forma muy natural, destacando la parte centrada en Mera, donde este personaje brillará con luz propia tanto por la fuerza de carácter que demuestra como por su espectacular intervención en el conflicto localizado en la frontera de Atlantis. Y todo esto sin olvidarnos de la trama que tiene lugar en Skartaris, con Warlord y su compañero como protagonistas; quizá menos intensa y "enganchante" que la protagonizada por Mera (que se "come" el número), pero muy bien llevada de todas formas y dando el siguiente paso para traer de nuevo a Aquaman a su serie en el próximo episodio.

    ¿Y qué decir de la portada de Ángel Legna? Impresionante y maravillosa son términos que se quedan cortos para describirla. Una ilustración que, sin duda, se suma con mucho estilo a esta reivindicación de Mera como personaje con entidad propia.

    Guillermo sigue colocando piezas al puzzle que viene construyendo desde el número 1 de esta nueva serie de Aquaman, y las formas que se intuyen no podrían resultar más sugerentes.

    ¡Queremos más! :D

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  3. Bueno, pues he tardado, pero por fin me he leído este 4º número de la serie jejeje
    Ni que decir tiene que el número está muy bien escrito, y es que no ha sido hasta el final que me he dado cuenta de que no había aparecido Aquaman, esto tiene especial merito cuando de todo el reparto protagonista de este número realmente solo conozco a Mera.
    Interesantes ambos conflictos, aunque coincido con Jero en que toda la intensidad se la lleva la batalla del ejército atlante dirigido por Mera.

    Respecto a la portada, simplemente genial, seguiré con interes todas tus portadas, pues sin duda a Mera la has clavado con armadura atlante incluida jejeje

    Esperemos que no quede mucho para el número 5 ^^

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