Elseworlds Supergirl nº 10

Titulo: Campo de entrenamiento: La Tierra (I)
Autor: David Guirado
Portada: Dani Mendoza
Publicado en: Marzo 2012

Los secretos que tanto amenzaban la vida de Linda Kent comienzan a desvelarse. ¿Estará preparada para las consecuencias que tendrán para ella, los suyos y su futuro? ¡Una nueva y emocionante etapa comienza aqui para nuestra Supergirl!!
Ella es la última superviviente de una grandiosa civilización. Enviada a la Tierra para escapar de un holocausto que destruiría su hogar, la joven Kara Zor-El fue encontrada por los Kent y acogida como su propia hija. Enfrentada al secreto de su origen, su vida está ahora en una encrucijada que decidirá su destino. ¡Es el inicio de la leyenda!
Abin Sur había vuelto a Smallville. Descendió de los cielos y se acercó a los incrédulos Kent, quienes estaban con la boca abierta al ver al Green Lantern. (1)
- Buenas noches, familia Kent. Permítanme que me presente. Soy Abin Sur, Green Lantern del sector espacial 2814. He venido para hablarles de Linda, también conocida como Kara Zor-El; tanto de su pasado como de su futuro-dijo Abin Sur, provocando que Jonathan y Martha no supiesen que contestar.
- Por el amor de Dios-exclamó Martha- ¿Qué es lo qué eres?
Los ojos de los Kent denotaban extrañeza ante la presencia del ser alienígena; sabían y eran conscientes que su hija también procedía de otro planeta pero ella al menos tenía un aspecto idéntico al de un ser humano…
- Me reitero en mi afirmación. Soy Abin Sur, Green Lantern del sector espacial…- insistió Abin.
- Papá, Mamá… Es un amigo- añadió Linda.
- ¿Conoces a este ser?- preguntó Jonathan, mientras le temblaba la mano.
- Sí, veréis, es una larga historia…- empezó a musitar la joven.
- No es necesario demorar más tiempo en explicaciones, Linda. Mi anillo puede hacer que tus progenitores terrestres adquieran los conocimientos para familiarizarse con los hechos- contestó el Green Lantern.
Acto seguido, Abin levantó su brazo. El anillo de poder que portaba empezó a brillar intensamente, parpadeando sin cesar. Jonathan y Martha lo miraron tanto fascinados como temerosos de lo que pudiese ocurrir.
Dos rayos de luz verde salieron del anillo, directos a los Kent. Abin, mediante gran esfuerzo y una excepcional fuerza de voluntad, consiguió que los recuerdos grabados en el registro de actividad del anillo fueran codificados y transmitidos, por impulsos eléctricos, al cerebro de Jonathan y Martha.
Los Kent sintieron una fuerte sacudida por todo su cuerpo. Como reacción inmedita, un fuerte dolor de cabeza les provocó una sensación de mareo.
- ¿Qué les ha hecho a mis padres?- preguntó una alterada Linda, al ver muecas de dolor en sus caras.
- No te preocupes, Linda. Se trata de un estímulo negativo que desaparecerá fugazmente- la consoló Abin Sur.
Como si las palabras de Abin fuesen proféticas, enseguida Jonathan y Martha se recuperaron de la sobrecarga de información que recibieron, incorporándose lentamente.
- ¿Cómo os encontráis?- preguntó Linda, acercándose a ellos y pasando su brazo por encima del de su madre.
Martha miró con ojos de terror a Abin Sur.
- Linda, métete dentro de casa y aléjate de este monstruo- la ordenó Martha.
- Pero mamá… Abin es un amigo y…- empezó a decir Linda.
Jonathan se acercó hacia Abin Sur, de manera amenazadora.
- Haz lo que te dice tu madre, cariño- dijo en tono tranquilizante.
Abin Sur se quitó el anillo, como señal que no tenía previsto iniciar ninguna hostilidad.
- Linda Kent, hija adoptiva del Planeta Tierra, hay pasajes de mi historia que desconoces- se excusó el Green Lantern, poniendo su mano encima del hombro de la joven.
- ¡¡Te he dicho que te alejes de ella!!- exclamó Jonathan, pegando un fuerte puñetazo al “Extraño”.
Abin Sur fue derribado y permaneció unos breves segundos en el suelo.
- ¿Qué es lo que está pasando?- preguntó Linda, con los ojos brillantes, a punto de estallar en lágrimas.
- Cariño, este alienígena está aquí para acabar con tu vida. ¡¡Vino a la Tiera para matarte cuando eras un bebé!! Esa es la misión que le dieron sus superiores- le aclaró Martha- Lo hemos visto dentro de nuestras cabezas.
Al escuchar esas palabras, Linda abrió los ojos, realizando un gesto de dolor y de decepción.
- Por lo que observo, el proceso de absorción de datos de los terrícolas no ha se completado satisfactoriamente. Déjenme repetir la secuencia y todo quedará aclarado- rogó Abin mientras introducía el anillo en su dedo.
- Será mejor que te marches de aquí- dijo Linda en tono firme.
- Es apremiante que realice esta toma de contacto- insistió Abin, mientras la energía de su arma empezaba a fluctúar.
- No me has entendido. No te estoy pidiendo ni sugiriendo nada. ¡¡Es una maldita orden!!- gritó la joven.
- Sólo recibo órdenes de mis superiores, los omnipotentes Guardianes. No estás en posición de poder servir como mi autoridad- musitó Abin- Dejadme proceder.
- Intentaste matar a Linda cuando era un bebé y ahora estás aquí para rematar la faena. No lo harás, salvo que sea por encima de mi cadáver- amenazó Jonathan, intentando golpear de nuevo al Green Lantern.
Cuando el granjero lanzó el primer golpe a Abin, éste no tenía puesto el anillo pero ahora que lo tenía de nuevo puesto, las defensas que protegen al portador de sufrir cualquier clase de daño, se activaron automáticamente. Un campo de fuerza verde rodeó al Green Lantern cuando Jonathan lanzó su puñetazo y éste se quejó de dolor cuando sus nudillos impactaron contra las defensas del “Extraño”.
- ¡¡Hijo de Perra!!- farfullaba Jonathan- ¡¡Mi mano!!
- Ésto es el colmo. Años y años, desde niña, confiando en tí. ¿Para qué?- se lamentó Linda.
- Todo ésto se está llevando a un nivel de incomprensión muy elevado. Los acontecimientos no están siguiendo las pautas deseadas- musitó Abin Sur.
- ¡¡¿¿Por qué no te callas??!!- chilló Linda, mientras asestaba, al ser que un día consideró su amigo, un fuerte golpe que logró atravesar las defensas del alienígena.
Abin pudo sentir el impacto. Era evidente que la fuerza de la chica no era rival suficiente para sus construcciones.
- Linda Kent, hija perdida de Krypton, utiliza tu raciocinio. Siempre me he mostrado ante tí sin ninguna clase de hostilidad- rogó Abin Sur.
- Si tan inocente eras, ¿por qué a mí no me hiciste el truco de proyectar tus recuerdos en mi mente? Ya lo tengo, creías que al ser kryptoniana, mi fuerza de voluntad no rivalizaría con tu anillo. Ahora, creías que sí podrías engañar a mis padres ¡¡pero te ha salido el tiro por la culata!!- proclamó Linda golpeando de nuevo al Green Lantern.
- Es necesario que cesen los ataques físicos- suplicó Abin, creando una construcción de un escudo de color verde que le había servido para poder bloquear el siguiente puñetazo de la joven.
- Me has tenido engañada mucho tiempo, hasta que subestimaste la mente de los terrícolas. Creías que podrías jugar con sus recuerdos pero han podido ver que trataste de matarme- dijo Linda mientras lanzaba un nuevo puñetazo, que fue parado, de nuevo, por el escudo de Abin.
- No es correcto. Los terrícolas contemplaron exactamente lo que quería mostrarles- aclaró Abin Sur, mientras disparaba a las muñecas de Linda, creando una especie de esposas verdes para tratar de evitar que la chica le atacase de nuevo.
- Linda, ten mucho cuidado- le rogó su madre mientras contemplaba la mano herida de su marido.
- ¡¡Eres un bastardo!!- le insultó Linda mientras,con una exhibición de fuerza, logró romper las creaciones del Green Lantern que aprisionaban sus muñecas- ¡¡Admites que quisiste matarme!!
- Esa fue mi primera directiva recibida pero fui incapaz de llevarla a cabo- se defendió Abin.
Linda intentó asestar un golpe en plena cara al “Extraño” pero éste interpuso una construcción con su anillo consistente en un pared de ladrillos verdes entre él y la chica. Como resultado, el golpe recayó sobre el constructo.
- ¡¡Creía que eras mi amigo!!- gritó Linda, mientras volaba hacia el cielo- ¡¡Papá, mamá, entrad en la casa!!
Los Kent obedecieron de inmediato las instrucciones de su hija. Nunca la habían visto así de furiosa.
- Debes comprender que tus padres no han asimilado toda la información del anillo. Esta violencia no es deseable y constituye un empleo inadecuado del uso de la fuerza- musitó Abin.
Linda se abalanzó en picado contra el Green Lantern pero éste cubrió su cuerpo con una burbuja verde que minimizó los daños. Ésto no fue un obstáculo para que la chica intentase golpearle una y otra vez.
- ¡¡Quítate el anillo para que pueda acabar contigo!!- exclamó Linda, mientras que trataba de encajar un golpe contra el “Extraño”.
Abin Sur cambió la estrategia a seguir y recubrió su cuerpo de una armadura de combate de color verde. Era evidente que Linda no se encontraba en posición de querer sentarse tranquilamente a razonar; así que decidió tomar la decisión de hacerse escuchar. Procurando no hacer un uso excesivo de la fuerza, Abin atacó con esa armadura a la chica que pretendía proteger.
La jovencita sangró levemente por la boca al recibir el golpe. Sin embargo, estaba decidida a vengarse del alienígena que le había mentido. Era la hora de la venganza.
- Será mejor que pegues más duro que ésto, porque no pienso parar hasta fregar el suelo contigo, amigo- declaró Linda, mientras se limpiaba con la mano la sangre que salía de su boca.
La chica pegó una fuerte palmada que emitió una onda sonora que desestabilizó lo suficiente a Abin como para hacerle perder brevemente la concentración. Si bien la fuerza de voluntad del alienígena era lo suficientemente fuerte como para que no desapareciera su constructo, sí que bastó para que se debilitara, siendo más sensible a los ataques de Linda.
- Según he ido viendo, necesitas concentrarte para usar bien tu anillo, así que me parece que no te voy a dejar hacerlo- anunció mientras propinaba a Abin un puñetazo.
- Ésto sigue siendo un incidente fruto de la escasez de información- dijo el Green Lantern, mientras creaba con su anillo una especie de pistola de color verde.
El alienígena la disparó contra Linda, quién recibió una fuerte descarga eléctrica, que la dejó unos segundos sin aliento.
- ¿Por qué has creado un constructo en forma de arma, cuándo me podías haber disparado directamente?- preguntó en tono jocoso.
Mientras tanto, en el interior del domicilio de los Kent, Martha curaba las heridas de la mano de Jonathan.
- Así, ya casi está. Te limpio un poco más y habremos acabado. Afortunadamente, no tienes la mano rota- comentaba Martha.
- Ésto es totalmente injusto. Un ser de otro mundo nos cuenta que quería asesinar a nuestra niña cuando era un bebé y aquí estamos, escondidos como ratas mientras que Linda está peleando con él en la puerta de nuestra propia casa- se quejó Jonathan.
- ¿Te crees que no lo sé? Me duele pensar así pero lo lógico es que hayamos hecho caso a Linda. A fin de cuentas, de poca ayuda podríamos haber sido para ella- confesó Martha.
- Sé que tienes razón. No hay más que ver lo que me ha pasado en la mano pero aún así… hay cosas que duelen- admitió Jonathan.
Su mujer permaneció en silencio, dando como único atisbo de respuesta una leve inclinación hacia debajo de su cabeza. Hay cosas, pese a que la lógica te diga que haces bien, que son difíciles de admitir.
Linda intentó propinar una patada en la entrepierna a Abin pero éste emprendió el vuelo logrando esquivarla. Como contraataque, el Green Lantern la lanzó un guante de boxeo, producto de su anillo. La jovencita no tuvo ningún problema en esquivarlo.
- Para ser de fuera, parece que has asimilado mucho de la cultura terrestre- musitó Linda, antes de lanzarse a golpear de nuevo al “Extraño”.
La jovencita logró dar dos poderosos golpes a Abin Sur antes de que éste lograse reaccionar y crease un objeto muy parecido a una viga de color verde. Manejándola como si de un simple bate de beisbol se tratase, el alienígena golpeó a Linda que apenas sufrió daños en este ataque y acercándose de nuevo a su adversario, le arrebató de entre las manos la viga verde. Para su sorpresa y cuando se disponía a golpearlo, ésta se esfumó en el aire.
- Un Green Lantern ha de dominar sus creaciones- esclareció Abin- Por favor, Linda Kent de la Tierra, pon fin a este innecesario duelo.
- Lo haré cuando te marches y metas tu cabeza en un agujero del que no regreses jamás- masculló Linda.
Como reacción a esas palabras, Abin Sur empezó a forjar unas espadas, empleando una gran fuerza de voluntad.
En esos momentos, Linda miró de reojo a su casa, para asegurarse de que sus padres no la estaban mirando. Inmediatamente después se levantó la camisa, mostrando al alienígena su sujetador, el cuál dejaba atisbar sus pechos. Abin Sur reaccionó a eso lanzándole una construcción con su anillo, aunque la jovencita lo esquivó fácilmente, volando a supervelocidad.
- No entiendo la finalidad de tu último acto- confesó Abin.
- Mi idea era romper tu concentración- respondió Linda, acercándose rápidamente al “Extraño” y golpeándole.
- Pertenezco a una especie que no siente atracción física por tu fisionomía kryptoniana- aclaró Abin, devolviéndole a Linda el ataque, con un puño gigante de color verde.
 Mientras Linda se encontraba enzarzada en su duelo con Abin Sur, Lana Lang se encontraba en su casa, contemplando una fotografía de Linda y ella donde aparecían muy sonrientes, agarradas por los hombros.
Quito el párrafo porque falta algo que no le da sentido a lo que hay escrito.
Una sonrisa la invadió de oreja a oreja mientras pensaba en la vida que la esperaba junto a Linda, sin saber que el encuentro de su pareja con Abin Sur acabaría afectando a su relación…
Mientras tanto, Linda seguía batallando con Abin Sur. De una patada, le hizo aterrizar en el suelo e inmediatamente después, empezó a correr a supervelocidad alrededor suyo, propinándole una sucesión interminable de golpes casi invisibles para el ojo humano.
Hasta el momento, él había intentado evitar usar una fuerza excesiva contra ella, puesto que era consciente que la batalla en la que se habían embarcado podría acarrearle graves daños físicos, dada la naturaleza de los poderes de la chica.
Esperando el momento justo para atacar, el “Extraño” creó un misterioso animal verde, muy similar a un pulpo y aprisionó a Linda de brazos y piernas.
- Por favor Linda, es vital que frenes tu ira contra mí. Debes saber que, originalmente, los superiores del Cuerpo de Green Lanterns me encomendaron acabar con el linaje de Krypton pero desobedeciendo la principal directiva del Cuerpo…- intentó explicarse de nuevo.
En esos instantes, Linda se percató que su padre había salido al porche. La preocupación por su bienestar había sido más fuerte que su propia seguridad. Linda llegó a la conclusión que había que zanjar el conflicto con rapidez antes que alguien saliese verdaderamente herido.
- Está bien. Quizás he actuado muy impulsivamente antes de atender a razones- musitó Linda- Estoy dispuesta a escucharte.
- Sabía que recapacitarías y estarías dispuesta a entablar una posición de escucha y razonamiento- murmuró Abin mientras liberaba a Linda.
Jonathan intentó acercarse hacia su hija pero Martha salió tras él.
- ¡¡Jonathan!! ¡¡No seas cabezota y quédate conmigo!!- insistió.
Mientras Jonathan obedecía a Martha, Abin tendió una mano hacia Linda que la agarró con fuerza, aprovechando la circunstancia para asestarle un puñetazo, con todas sus fuerzas, en pleno rostro.
- Jamás confiaré en tí. Fingiste que eras alguien especial y eso no tiene perdón- masculló Linda.
Abin Sur se llevó la mano a la cara, achacado de un grave dolor.
- Linda Kent, hija perdida de Krypton, has maquinado una artimaña y una farsa para poder herirme. Es hora que la deshonra y la disputa llegue a su fin- declaró Abin.
Linda levantó al Green Lantern con la intención de propinarle un nuevo golpe pero éste reaccionó encerrando a la jovencita de acero en una gran esfera verde donde golpeaba una y otra vez con el fin de quebrarla. Los intentos resultaron fútiles hasta ese momento.
- Ahora comprenderás todo lo que he tratado de explicarte- dijo Abin.
- ¡¡Suelta a mi hija!!- gritó Jonathan corriendo hacia el extraterrestre
- Jonathan, ¡ten mucho cuidado!- añadió Martha, quien acudió junto a su marido y pese a sus consejos de prudencia, no podía desentenderse de lo que le ocurriese a su marido y, sobretodo, a su hija.
El “Extraño” aprovechó la ocasión para disparar un nuevo rayo de luz verde hacia las frentes de Jonathan y Martha Kent. Ambos volvieron a sufrir los mismos efectos que la primera vez pero con la salvedad,que en esta ocasión, sufrieron una serie de espasmos violentos.
- ¡¡Maldito monstruo!!- exclamó Linda al ver lo que les estaba suciendo a sus padres.
La joven, con lágrimas en los ojos, seguía golpeado una y otra vez la esfera con la esperanza de poder liberarse pero era demasiado resistente para sus embestidas.
- Tranquilízate, Linda. Es una medida realizada con el fin de cesar las hostilidades- comentó el Green Lantern.
De sopetón, Jonathan y Martha volvieron a la normalidad, dejando de retorcerse e incorporándose del suelo. Tras quedarse unos segundos en silencio, bajo la atenta mirada de Linda, Martha empezó a hablar.
- Lo siento, Abin Sur. Nos precipitamos demasiado en nuestros actos y acusaciones- se disculpó.
- Te juzgamos mal. Eres un autentico héroe y te debemos mucho más de lo que jamás podremos pagarte- admitió un agradecido Jonathan.
- No lo entiendo- reconoció Linda- ¿Primero me decís que Abin Sur intentó matarme y ahora lo alabáis como a un héroe?
- Todo tiene una explicación muy lógica, última hija de Krypton- contestó el Green Lantern.
Abin Sur liberó a Linda de su prisión. El anillo del “Extraño” empezó a brillar intensamente y con él, apuntó a la cabeza de Linda que miraba a sus padres esperando algún tipo de respuesta pero éstos solamente asintieron con la cabeza, aprobando la acción que iba a realizar el extraterrestre; fue entonces cuando un rayo verde surgió del anillo.
La reacción de Linda, al recibir el flujo de información, fue diferente a la de sus padres. A Linda se le pusieron los ojos de color verde y empezó a hablar en voz alta.
- Mi nombre es Abin Sur y soy el Green Lantern del sector especial 2814- musitó.

Continuará...
Referencias:
(1).- Tal y como los dejamos despues del capítulo anterior

No hay comentarios :

Publicar un comentario